Al mediodía un creyente de la Santa Muerte
se acerca al altar de la colonia Doctores. Prende un cigarrillo para
ofrecérselo a "la flaquita". Lo coloca a sus pies, toca la vitrina y
vuelve a persignarse. Se detiene a contemplar al acompañante de su Niña
Blanca, en el altar aledaño, que lo tiene intrigado". ¿Y quién es ese?",
pregunta.
"Jesús Malverde, el santo de los narcos", le responden.
Observa al maniquí vestido con sombrero y camisa vaqueros, chamarra de
borrega, y una gran hebilla de oro en forma de pistola en la figura de
cuerpo completo.
Mira el anillo de oro con una piedra roja que ahorca el paliacate
cruzado por su cuello. Mira también la cadena que pende del cuello del
santo.
Se vuelve a ver a la Santa Muerte y le dice: "permiso". Luego,
dubitativo, se ubica al frente de Malverde, lo toca con la punta de dos
dedos y se persigna. "Pues si ya está aquí, hay que rezarle, ¿no?",
explica.
El mito de Jesús Malverde nace en Sinaloa alimentado por el
imaginario colectivo. Un ladrón que robaba a los ricos para darles a los
pobres. El Robin Hood sinaloense que supuestamente murió colgado
después de ser capturado por “rurales” el 3 de mayo de 1909. De ahí que
en la actualidad todos los días 3 de mes se recen rosarios en su honor.
Las historias de su origen son muy variadas y se contradicen.
Una de las versiones sostiene que Jesús Malverde nació en el estado
de Jalisco y cuando aún era niño sus padres lo llevaron a Sinaloa; otra
explicación sustenta que nació en Mocorito, muy cerca de Culiacán.
Su nombre también tiene un origen turbio, ya que según algunas versiones, el santo de los narcos
nació bajo el nombre de Jesús Juárez Maso el 24 de diciembre de 1870 y
adquirió el mote de Malverde porque después de cometer sus asaltos se
escondía en el monte, "en lo verde". Como para unos actuaba
perversamente, lo nombraron "Mal-Verde".
Pero también existe la teoría del complot. Según esta versión, es una
figura creada por quien gobernaba en ese tiempo las tierras que hoy son
sinaloenses, esto como mero pretexto para perseguir a cualquier
oponente de los personajes prominentes de la región.
Jonathan Pardiñas y Dorothée Delacroix
1 comentario:
me encanta la historia del santo de los sicarios es, no?
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