jueves, 18 de diciembre de 2008

larvas astrales


Densidades


Son energías en forma de nube que la persona tiene en su áura como parte de la carga propia basada en sus estados emocionales. Por ejemplo en la depresión se forma una nube gris que rodea la persona y luego se va adhiriendo a las paredes de su cuarto. Cada estado emocional genera algún tipo de energía, si el estado emocional es negativo, porque la emoción es baja el tipo de vibración que genera también es denso.

Los llamados telones energéticos son un cúpula que se va formando desde la cabeza hasta la altura de los riñones alrededor del cuerpo, hacen que la persona se sienta mal, dan embotamiento, malestar en la visión, peso sobre los hombros, malestar de estómago. No tendrían que existir porque no cumplen ninguna función, se han formado por el bajo manejo de la energía en el que nos hemos acostumbrado a vivir.

Gran parte de la pérdida de vitalidad diaria ocurre por el vivir fragmentado que tiene el ser humano, cuya principal manifestación es la distracción. El estar todo el día con el pensamiento divagado pensando en cosas negativas, quejándose todo el tiempo, dándole vueltas a las desgracias pasadas hace que nuestra energía esté funcionando muy baja. El no vivir el momento hace que haya menos energía.

Larvas astrales

Son energías que han tomado una forma más definida y que su objetivo es vampirizar a la persona o personas del entorno. Generalmente tienen forma y se alojan en lugares específicos del cuerpo como pueden ser el plexo solar, el corazón, la cabeza, etc. Hay larvas de ira, depresión, angustia, larvas sexuales, etc. Producen malestar, cansancio repentino, pesadez estomacal, en la espalda, muchos bostezos, lágrimas en los ojos, etc.

Entidades psicológicas

Son energías que se basan en un conflicto más fuerte que la persona tiene y que de alguna u otra manera logran independizarse del sujeto pasando a vivir en su entorno y generando gran densidad. Pueden aparecer como sombras y tener olor fétido, a podrido, etc. También producen gran cansancio y pesadez, sobre todo en el lugar donde vive la persona.

Cualquiera de estas energías pueden producir dolores, contracturas, malestares diversos, opresión en el pecho, fatiga de varios días, tristeza, etc. Ir a lugares naturales como parques, playas, bosques nos ayuda a elevar las vibraciones y estar más dispuestos a la vida en general.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Posesión diabólica ¿ficción o realidad?


1. Los elementos constitutivos de la posesión diabólica

Dos elementos constituyen la posesión, explica Tanquerey[1]: la presencia del demonio en el cuerpo del poseso, y el imperio que ejerce sobre el cuerpo, y, por medio de éste, en el alma. No está el demonio unido con el cuerpo como unida con el cuerpo está el alma; con respecto al alma no es sino un motor externo, y, si obra en ella, es por medio del cuerpo en el que habita. Puede obrar directamente en los miembros del cuerpo, y hacerlo ejecutar toda clase de movimientos; indirectamente obra en las potencias, en cuanto éstas dependen del cuerpo para sus operaciones.

Pueden distinguirse en lo posesos dos estados diferentes; el de la crisis y el de la calma. La crisis es a manera de acceso violento, en el que el demonio manifiesta su imperio tiránico produciendo en el cuerpo una agitación febril que se manifiesta en contorsiones, en grito de rabia, en palabras impías y blasfemias. Los pacientes pierden entonces, al parecer, todo conocimiento de lo que pasa en ellos, que dijeron o hicieron, o mejor, de lo que hizo el demonio por medio de ellos. Solamente en el comienzo sienten la irrupción del demonio; luego parecen perder la conciencia. Esta regla, sin embargo, tiene sus excepciones.

En los intervalos de sosiego no hay por dónde se pueda descubrir la presencia del espíritu maligno; diríase que se fue. Mas a veces, sin embargo, manifiéstase su presencia, por una especie de enfermedad crónica que desconcierta todos los remedios de la ciencia médica.

A menudo ocurre ser muchos los demonios que poseen a una sola persona; lo cual demuestra cuán poca posesión pueden. De ordinario la posesión no se verifica sino en los pecadores; pero hay excepciones.


2. Las señales de la posesión

Como hay enfermedades nerviosas y monomanías o casos de enajenación mental, que se asemejan, en sus manifestaciones a la posesión diabólica, importa mucho indicar las señales por las que podemos distinguirla de dichos fenómenos morbosos.

Según el Ritual Romano, tres son las señales principales para conocer la posesión diabólica:

a) El hablar lenguas no sabidas. Para comprobarlo bien, es menester estudiar a fondo el sujeto; ver si, en tiempos pasados, tuvo ocasión de aprender algunas palabras de dichas lenguas; si, en vez de articular algunas frases sueltas aprendidas de memoria, habla y entiende una lengua que en verdad no conocía.

b) La revelación de cosas ocultas, sin medio natural que lo explique. También en esto es menester una profunda investigación; cuando se tratare de cosas lejanas, será menester estar seguros de que no puede saberlas el sujeto por ningún medio natural; cuando de cosas futuras, hay que esperar que se cumplan para ver si suceden exactamente como se había anunciado y si son bastante determinadas de manera que no dejen lugar al equívoco. Luego de comprobado el hecho a conciencia, aún queda por ver si ese conocimiento preternatural procede del bueno o del mal espíritu, según las reglas para la discreción de espíritus; y de un espíritu maligno presente a la sazón en el poseso.

c) El uso de fuerzas notablemente superiores a las naturales del sujeto, habida cuenta con su edad, su adiestramiento, su estado morboso, etc.; realmente hay casos de sobreexcitación, en los que se duplican las energías. El fenómeno de la elevación en el aire, cuando se ha comprobado enteramente, es preternatural; hay casos en los que, teniendo en cuenta las circunstancias, no se puede atribuir a Dios ni a sus ángeles, se ha de tener por señal de intervención diabólica.

A estas señales pueden añadirse las que se deducen de los efectos causados por el empleo de los exorcismos o de las cosas sagradas, especialmente de las que se aplican a escondidas de los que se piensan que están posesos. Ocurre, por ejemplo, que cuando se les aplica alguna cosa santa, o se recitan por ellos las preces litúrgicas, les acometen crisis de indecible furor, y blasfeman horriblemente. Mas esta señal no es cierta sino cuando se hace todo eso sin saberlo el paciente; si se dan cuenta de ello, pudiera ser que se enfurecieran, ya por el horror que les causa todo lo que a la religión se refiere, ya por fingimiento.

No se ha de admitir, pues, de buenas a primeras la posesión, y nunca seremos harto prudentes antes de resolver.


3. Diferencia entre la posesión y los trastornos nerviosos

Las experiencias hechas con personas atacadas de enfermedades nerviosas han demostrado haber cierta analogía entre sus estado morbosos y los gestos de los posesos. No hay para maravillarse de esto: el demonio puede producir ora enfermedades nerviosas, ora fenómenos exteriores análogos a los de los nerviosos. Ésta es una razón más para ser muy cauto en el juicio acerca de lo casos que se dicen de posesión.

Mas estas analogías son únicamente en los gestos exteriores, que, de suyo, no bastan para probar la posesión. Jamás se supo de neurótico alguno que hablara lenguas no sabidas, que revelara los secretos del corazón, o que vaticinara el porvenir con precisión y certeza. Éstas son, según dijimos, las señales verdaderas de la posesión; cuando faltaren todas ellas, puede juzgarse que no hay sino una sencilla neurosis. Cuando alguna vez se equivocaron los exorcistas, fue por apartarse de las reglas que señala el Ritual. Para evitar engaños, conviene que examinen el caso, no solamente sacerdotes, sino también médicos católicos.


4. Remedios contra la posesión

Los remedios son, en general, cuantos pueden debilitar la acción del demonio en el hombre, purificar el alma y fortalecer la voluntad contra las acometidas diabólicas; de modo especial los exorcismos.


1) Remedios generales

a) Uno de los más eficaces es la purificación del alma por medio de una buena confesión, sobre todo de una confesión general, que moviéndonos a humildad y santificándonos, hace huir el espíritu soberbio e impuro. El Ritual aconseja añadir a esto el ayuno, la oración y la sagrada comunión. Cuanto más límpios de alma y mortificados estemos, tanto menos tendrá en nosotros parte el demonio; y la sagrada comunión pone dentro de nosotros al que venció a Satanás. Sin embargo, la sagrada comunión no ha de recibirse sino en los momentos de calma.

b) Los sacramentales y los objetos benditos tienen también mucha eficacia. Por razón de las oraciones que ha recitado la Iglesia al bendecirlos. Santa Teresa tenía especial confianza en el agua bendita, y bien fundada, porque la Iglesia le da la virtud de ahuyentar el demonio. Pero se ha de usar de ella con espíritu de fe, humildad y confianza.

c) El crucifijo, la señal de la cruz. Y sobre todo, las reliquias auténticas de la vera cruz son espantables para el demonio que fue vencido por la cruz: “et qui ligno vincebat, in ligno quoque vinceretur”. Por la misma razón teme mucho el espíritu maligno la invocación del santo nombre de Jesús, que, según la promesa del Señor, tiene maravilloso poder para poner en fuga el demonio.


2) Los exorcismos

El Catecismo de la Iglesia Católica afirma sobre el exorcismo: «Cuando la Iglesia pide públicamente y con autoridad, en nombre de Jesucristo, que una persona o un objeto sea protegido contra las asechanzas del maligno y sustraída a su dominio, se habla de exorcismo. Jesús lo practicó (Mc 1,25ss), de Él tiene la Iglesia el poder y el oficio de exorcizar (Cf. Mc 3,15; 6,7.13; 16,17).

En forma simple, el exorcismo tiene lugar en la celebración del Bautismo. El exorcismo solemne sólo puede ser practicado por un sacerdote y con el permiso del obispo. En estos casos es preciso proceder con prudencia, observando estrictamente las reglas establecidas por la Iglesia. El exorcismo intenta expulsar a los demonios o liberar del dominio demoníaco gracias a la autoridad espiritual que Jesús ha confiado a su Iglesia. Muy distinto es el caso de las enfermedades, sobre todo psíquicas, cuyo cuidado pertenece a la ciencia médica. Por tanto, es importante asegurarse, antes de celebrar el exorcismo, de que se trata de una presencia del Maligno y no de una enfermedad» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1673).

Por su parte el Código de Derecho Canónico establece: «Sin licencia peculiar y expresa del Ordinario del lugar, nadie puede realizar legítimamente exorcismos sobre los posesos. El ordinario del lugar concederá esta licencia solamente a un presbítero piadoso, docto, prudente y con integridad de vida» (Código de Derecho Canónico, 1172).


¿Es posible que el demonio posea a una persona contra su voluntad y libertad?

Ciertamente que puede suceder.

Se dan los dos casos: aquel en el que un pecador ofrece su persona al diablo (y como resultado se da un caso de posesión diabólica) y aquel en el que el demonio entra contra la voluntad del poseso. En este segundo caso, a su vez, puede ocurrir que la persona posesa haya merecido la posesión como castigo de sus pecados (suele a veces darse como consecuencia de jugar con cosas de superstición), o bien que sea una permisión divina para más santificar a una persona.

Conocido es el caso, en el siglo XIX del Padre Surin, poseído por el demonio mientras él mismo realizaba una serie de exorcismos; sus memorias, al respecto, han sido muy valiosas para mostrar cómo el demonio no tiene ninguna influencia sobre la voluntad del poseso, a menos que éste consienta sus tentaciones; su acción directa se limita a la esfera de lo corporal.

domingo, 23 de noviembre de 2008

alemania y el demonio

BERLÍN.— Anneliese Michel tenía 16 años cuando creyó escuchar, por primera vez, una voz extraña que retumbaba en su cabeza. Aunque los médicos diagnosticaron epilepsia, la joven siempre creyó estar poseída por el diablo, una certeza que le convenció, con 23 años cumplidos, a someterse a 67 sesiones de exorcismo que acabaron con su vida. Cuando Anneliese murió, el 1 de julio de 1976, la joven pesaba sólo 31 kilos.

Dos años después de su muerte, sus padres y los dos sacerdotes exorcistas fueron condenados a seis meses de cárcel bajo el régimen de libertad condicionada. A pesar de la constancia médica, uno de los exorcistas dijo que el cuerpo de la joven había sido poseído por Lucifer, Judas, Caín, Nerón y Hitler.

El escándalo conmocionó al país y de paso causó un daño terrible al Obispado de Würzburg, que había autorizado las sesiones de exorcismo. La Conferencia Episcopal alemana, para evitar nuevos daños e impedir que se le acusura de practicar ritos medievales, modificó su postura oficial y, junto con condenar el rito al olvido y al silencio, declaró que la joven sufría de una enfermedad mental.

Desde entonces, la práctica del exorcismo fue considerada un tema tabú en la primera potencia económica de Europa y un silencio de catacumba reinó en el país de Lutero y del Papa Benedicto XVI. Pero la Iglesia católica siguió activa en su eterna lucha contra Satanás y respiró aliviada cuando el Vaticano dio a conocer, en 1999, una reforma al Tratado “Rituale Romanum” vigente desde 1614 con el que declaró la guerra al demonio en el planeta Tierra.

Según las nuevas instrucciones del Vaticano, los obispos pueden autorizar en Alemania y en el resto del mundo, un exorcismo, sólo si dos informes psicológicos confirman que la “víctima” no sufre de una enfermedad mental y si desea la ayuda de un exorcista.

Gracias a un trabajo de investigación de dos años realizado para la radio estatal WDR, el periodista Marcus Wegner descubrió que el arzobispado de Padeborn autorizó tres prácticas de exorcismo en los últimos nueve años y que otros 18 casos llegaron a manos de los obispos para su aprobación.

“Incluso los expertos señalaron que sólo el buen Dios podía ayudar a esas personas”, dijo el portavoz del arzobispado, Ägidius Engel. “Pero, en comparación con países como Italia y Francia, en Alemania se han dado muy pocos casos”, añadió.

Fue una mentira piadosa. El sacerdote de Freising, Jörg Müller, reveló que en el último año más de 300 personas hicieron solicitud, asegurando estar poseídas por el diablo.

“Las terapias médicas no ayudaron y por eso querían la ayuda de un exorcista”, admitió el religioso, que dirige un grupo de sacerdotes, médicos y terapeutas dedicados a tratar los casos donde la medicina tradicional fracasó. A causa del silencio oficial de la Iglesia alemana, nadie conoce el número de exorcistas que siguen en activo en el país ni los casos en los que la Iglesia se ha involucrado. Pero un cura de Polonia, conocido como el padre Wiktor, reveló al periodista Marcus Wagner que sólo en 2007, se realizaron más de 300 exorcismos en el país.

¿Alemania, un país asediado por Satanás? Casi, porque el padre Jörg Müller, junto con afirmar que 90% de los casos que han llegado a su escritorio son personas psíquicamente enfermas, dijo que hay otro 10% que no tienen explicación terrenal. “No se puede explicar todo en este mundo. Por eso, no podemos demostrar que el Demonio existe, pero tampoco que no existe”, señaló, y admitió que su propio miedo ante una maldición diabólica ha crecido. “Quien lucha contra el diablo, tarde o temprano tendrá que enfrentarse personalmente con él”, confesó.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Los 10 mounstruos mas Famosos


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viernes, 10 de octubre de 2008

kusanagi


pues si ,andaba leyendo los comentarios y me encontre con que me falto informacion referente al orochi asi que la busque y me la encontre en la fabulosa wikipedia:

Kusanagi-no-tsurugi es una espada legendaria japonesa tan importante para la Historia de Japón como Excalibur para la Historia de Gran Bretaña. Su nombre real es Ame no Murakumo no Tsurugi , «Espada del cielo de las nubes en racimo») pero es más conocida como Kusanagi («cortadora de hierba», o más probablemente «espada de (la) serpiente»). También se puede llamar Tsumugari no Tachi . La Kusanagi real seguramente se trate de una espada del estilo de la edad de bronce: corta, derecha y de doble filo; muy diferente de la más reciente katana, con un solo filo con forma curva. Puede ser empuñada con una o ambas manos.

La historia de Kusanagi se extiende hasta la leyenda. De acuerdo con el libro Kojiki, el dios japonés Susanoo se encontró con una familia afligida dirigida por Ashi na Zuchi de camino a la provincia de Izumo. Cuando Susanoo le preguntó a Ashi na Zuchi, le dijo que su familia estaba siendo devastada por la terrible serpiente de ocho cabezas de la provincia de Koshi, que consumió siete de las ocho hijas de la familia y que la criatura estaba yendo detrás de la octava, Kushinada. Susanoo se dispuso a investigar al monstruo, y tras un encuentro abortado, volvió con un plan para derrotarlo. A cambio, pidió la mano de Kushinada para casarse, lo cual se le concedió. La transformó temporalmente en un peine para tener su compañía en la batalla y detalló su plan.

Supervisó la preparación de ocho tinajas de sake que se deberían poner en plataformas individuales posicionadas detrás de una cerca con ocho puertas. La criatura mordió el anzuelo y pasó cada una de sus cabezas a través de las diferentes puertas. Aprovechando la distracción, Susanoo atacó y mató a la bestia. Decapitó cada cabeza y después continuó por las colas. En la cuarta cola, descubrió una espada grande dentró del cuerpo, a la que llamó Murakumo-no-Tsurugi y que presentó a la diosa Amaterasu para zanjar una vieja deuda.

Generaciones más tarde, bajo el reinado del XII emperador, Keikō, la espada fue dada al gran guerrero Yamato Takeru como parte de un par de regalos dados por su tía Yamato Hime, la doncella del santuario Ise, para proteger a su sobrino en tiempos de peligro.

Esos regalos vinieron bien cuando Yamato Takeru fue engañado para acudir a un campo abierto durante una expedición de caza de un señor de la guerra traidor. El susodicho tenía flechas ardientes para prender la hierba y atrapar a Yamato Takeru en el campo y que así se quemase hasta la muerte. También mató al caballo del guerrero para impedirle escapar. Desesperado, Yamato Takeru usó a Murakakumo no Tsurugui para cortar la hierba y apartar el combustible del fuego, pero al hacerlo, descubrió que la espada le permitía controlar el viento y moverlo en la dirección de su oscilación. Empleando la ventaja de esta magia, Yamato Takeru usó su otro regalo —los arpones de fuego— para hacer crecer al fuego en la dirección del tirano y sus hombres, y así controlar los vientos con la espada para dirigir las llamaradas hacia ellos. Al triunfar, Yamato Takeru renombró la espada como Kusanagi (cortadora de hierba) para conmemorar su trabajada victoria. Con el paso del tiempo, Yamato Takeru se casó y murió en una batalla contra un monstruo, después de ignorar el consejo de sus esposa de llevar a Kusanagi con él.

Aunque esta es la teoría más popular de cómo Kusanagi tomó su nombre, los investigadores están de acuerdo de que es seguramente falsa. En japonés antiguo, kusa significa espada y nagi significa serpiente. Así, una teoría alternativa es que Kusanagi significa "espada de la serpiente".

En tiempos históricos, el Emperador tenía una espada real con el nombre de Kusanagi. Sin embargo, en 688, fue llevada al santuario Atsuta desde el palacio, después de que la espada fuera culpada de ser la causante de la enfermedad del Emperador Tenmu. Junto con la joya Magatama y el espejo, es uno de los Tesoros Imperiales de Japón, la espada representando la virtud del valor.

A día de hoy, Kusanagi aún permanece en el santuario Atsuta, aunque no está expuesta al público. Existen diversas teorías sobre su estado actual:

Teoría Atsuta

Esta teoría sugiere que, de acuerdo con varios expedientes, nunca ha sido movida del santuario Atsuta y que continúa guardada en un lugar secreto. Se tiene constancia que durante el período Edo, un sacerdote de Shinto afirmó haber visto la espada. Según él mismo, la espada era de unos 84 centímetros de largo, con forma de cálamo aromático, en color blanco metálico, y en buen estado. Otro texto dice que dicho sacerdote murió de la maldición y el poder de la espada, pero ésta es seguramente una historia que fue extendida para enfatizar el poder y el carácter mítico de Kusanagi.

En tiempos recientes, la cadena de televisión japonesa NHK fue al santuario Atsuta para grabar imágenes de la espada. De cualquier manera, aunque no aceptaron enseñarla, no negaron que estuviera allí. Esta teoría afirma que la espada ha ido estropeándose con el tiempo y que está en mal estado.

Teoría de la réplica

Esta teoría sugiere que la actual Kusanagi es realmente una réplica de la original. Hay diferentes razones para afirmar esto.

Una de ellas es que en la batalla de Dan-no-ura, una batalla naval que culminó con la derrota de las fuerzas del clan Heike y del joven Emperador Antoku a manos de Minamoto no Yoshitsune, la espada se perdió en el mar. Al enterarse de la derrota de la Armada, la abuela del Emperador lo condujo junto a su séquito al suicidio, ahogándose en las aguas del estrecho junto a las insignias imperiales: la espada, la joya y el espejo. Y aunque las tropas de Minamoto consiguieron parar a un puñado de ellos y recuperar dos de los tres tesoros sagrados, se dijo que Kusanagi había sido perdida para siempre. De acuerdo con varios registros históricos, el X Emperador, Sujin, había ordenado la creación de una réplica de Kusanagi. Sin embargo, esta información sólo fue hecha pública después de que se supiera que la espada había sido robada. La casa imperial afirmó que fue la réplica la que había sido tomada, pero eso es tan probable como que la réplica fue fabricada después de los hechos para reemplazar a la espada irrecuperable. La espada fue robada otra vez en el siglo VI por un monje chino. Aunque se divulgó en su momento que su barco se hundió en el agua y que la espada llegó a tierra en Ise, donde fue recuperada por sacerdotes de Shinto. Así, la espada actual pudo ser hasta tres veces quitada de su lugar original.

Está escrito que el clan Inbe le dieron a la Emperatriz Jitō un espejo y una espada que llevaron al santuario Ise y que esos son dos de las tres insignias imperiales. De cualquier manera, la mayor debilidad de esta teoría es que como la encarnación de kami, ni siquiera el Emperador podría haberse llevado la espada sin una ceremonia formal, y no hay constancia en el santuario Atsuta de que dichas ceremonias fueran celebradas. Además, la espada que la Emperatriz Jitō recibió es realmente Sugari no Ontachi (須賀利御太刀) que es hecha en cada ascensión del emperador, y el espejo Yata es un objeto diferente por la misma razón.

en la imagen : okami vs orochi de weshoyot

jueves, 9 de octubre de 2008

FRANCISCA Y LA MUERTE


- Santos y buenos días- dijo la muerte, y ninguno de los presentes la pudo reconocer. ¡Claro!, Venía la parca con su trenza retorcida bajo el sombrero y su mano amarilla en el bolsillo.
- Si no molesto -dijo-, quisiera saber dónde vive la señora Francisca.
- Pues mire- le respondieron, y asomándose a la puerta, un hombre señaló con su dedo rudo de labrador:
- Allá por los matorrales que bate el viento ¿ve? Hay un camino que sube la colina. Arriba hallará la casa.
- "Cumplida está", pensó la muerte, y dando las gracias echó a andar por el camino aquella mañana que, precisamente, había pocas nubes en el cielo y todo el azul resplandecía de luz.
Andando pues, miró la muerte la hora y vio que eran las siete de la mañana. Para la una y cuarto, pasado el meridiano, estaba en su lista cumplida ya la señora Francisca.
- "Menos mal, poco trabajo; un solo caso", se dijo satisfecha de no fatigarse la muerte y siguió su paso, metiéndose ahora por el camino apretado de romerillo y rocío.
Efectivamente, era el mes de mayo y con los aguaceros caídos no hubo semilla silvestre ni brote que se quedara bajo tierra sin salir al sol. Los retoños de las ceibas eran pura caoba transparente. El tronco del guayabo soltaba, a espacios, la corteza, dejando ver la carne limpia de la madera. Los cañaverales no tenían una sola hoja amarilla. Verde era todo, desde el suelo al aire y un olor a vida subiendo de las flores.
Natural que la muerte se tapara la nariz. Lógico también que ni siquiera mirara tanta rama llena de nidos, ni tanta abeja con su flor. Pero, ¿qué hacerse? ; estaba la muerte de paso por aquí, sin ser su reino.
Así pues echo y echo a andar la muerte por los caminos hasta llegar a casa de Francisca.
- Por favor, con Panchita -dijo adulona la muerte.
- Abuela salió temprano -contestó una nieta de oro, un poco temerosa aunque la parca seguía con su trenza bajo el sombrero y la mano en el bolsillo.
- ¿Y a qué hora regresa? -preguntó.
- ¡Quién lo sabe! -dijo la madre de la niña-. Depende de los quehaceres por el campo, anda trabajando.
Y la muerte se mordió el labio. No era para menos seguir dando rueda, por tanto mundo bonito y ajeno.
- Hace mucho sol. ¿Puedo esperarla aquí?
- Aquí quien viene tiene su casa. Pero puede que ella no regrese hasta el anochecer.
"¡Chin!", Pensó la muerte, "se me irá el tren de las cinco. NO; mejor voy a buscarla". Y levantando su voz, dijo la muerte:
- ¿Dónde, me dijo, pudiera encontrarla ahora?
- De madrugada salió a ordeñar. Seguramente estará en el maíz sembrando.
-¿Y dónde está el maizal? –preguntó la muerte.
- Siga la cerca y luego verá el campo arado detrás.
- Gracias- dijo secamente la muerte y echó a andar de nuevo.
Pero miró todo el extenso campo arado y no había un alma en él. Soltóse la trenza la muerte y rabió:
- "¡Vieja andariega, dónde te habrás metido!" Escupió y continuó su sendero sin tino. Una hora después de tener la trenza ardida bajo el sombrero y la nariz repugnada de tanto olor a hierba nueva, la muerte se topó con un caminante:
-Señor, ¿Pudiera usted decirme dónde está Francisca por estos caminos?
- Tiene suerte -dijo el caminante-, media hora lleva en casa de los Noriega. Está el niño enfermo y ella fue a sobarle el vientre.
- Gracias- dijo la muerte como un disparo, y apretó el paso.
Duro y fatigoso era el camino. Además, ahora tenía que hacerlo sobre un nuevo terreno arado, sin trillo, y ya se sabe cómo es de incómodo sentar el pie sobre el suelo irregular y tan esponjoso de frescura, que se pierde la mitad del esfuerzo. Así, por tanto, llegó la muerte hecha una lástima a casa de los Noriega.
- Con Francisca, a ver si me hace el favor.
- Ya se marchó.
- ¡Pero, cómo! ¿Así, tan de pronto?
-¿Por qué tan de pronto? -le respondieron-. Sólo vino a ayudarnos con el niño y ya lo hizo. ¿De qué extrañarse?
-Bueno... verá -dijo la muerte turbada-, es que siempre una hace la sobremesa en todo, digo yo.
- Entonces usted no conoce a Francisca.
- Tengo sus señas -dijo burocrática la impía.
- A ver; dígalas -esperó la madre. y la muerte dijo:
- Pues... con arrugas; desde luego ya son sesenta años.
- ¿Y qué más?
- Verá... el pelo blanco... casi ningún diente propio... la nariz, digamos...
- ¿Digamos qué?
- Filosa.
- ¿Eso es todo?
- Bueno... además de nombre y dos apellidos.
- Pero usted no ha hablado de sus ojos.
- Bien; nublados... sí, nublados han de ser... ahumados por los años.
- No, no la conoce -dijo la mujer-. Todo lo dicho está bien, pero no los ojos. Tiene menos tiempo en la mirada. Esa, a quien usted busca, no es Francisca.
Y salió la muerte otra vez al camino. Iba ahora indignada sin preocuparse mucho por la mano y la trenza, que medio se le asomaba bajo el ala del sombrero.
- Anduvo y anduvo. En casa de los González le dijeron que Francisca estaba a un tiro de ojo de allí, cortando pastura para la vaca de los nietos. Mas sólo vio la muerte la pastura recién cortada y nada de Francisca, ni siquiera la huella menuda de su paso.
Entonces la muerte, quien ya tenía los pies hinchados dentro de los botines enlodados, y la camisa negra, más que sudada, sacó su reloj y consultó la hora:
- "¡Dios! ¡Las cuatro y media! ¡Imposible! ¡Se me va el tren!" Y echó la muerte de regreso, maldiciendo.
Mientras,a dos kilómetros de allí, Francisca escardaba de malas hierbas el jardincito de la escuela. Un viejo conocido pasó a caballo y, sonriéndole, le echó a su manera el saludo cariñoso:
- Francisca, ¿cuándo te vas a morir? -
Ella se incorporó asomando medio cuerpo sobre las rosas y le devolvió el saludo alegre:
- Nunca -dijo-, siempre hay algo que hacer.

EL HOMBRE QUE RESUCITO TRES VECES



Cuento # 1.
Autor anónimo.
Dirección General de Culturas Populares de México.

Hubo un hombre en Tapotzingo que dicen fue muy malo en vida. Así fue desde que era soltero hasta su vejez, cuando empezó a enfermarse y no tardó mucho en morir.
Cuando la gente empezaba a cambiarle su ropa para llevarlo hasta el altar, notaron que se movía... resucitó y al ratito volvió a morirse, y de nuevo se movía y volvió a resucitar. Llegó a resucitar 3 veces.
Entonces empezó a contar lo que había visto arriba, en el cielo. Vio a una mujer que estaba lavando ropa sucia de excremento de zopilote. Le dijeron que esa mujer lavaba ropa los domingos porque no cuidaba esos días, siempre trabajaba. Eso les pasa a las mujeres que no guardan esos días, así se castiga. Vio también a un hombre que estaba dentro de una hoguera, en medio del fuego. Le dijeron que eso es lo que les pasa a los hombres que nunca hacen un favor, a los que nunca dan limosna en la iglesia.
Le dijeron entonces que regresara y que les contara a sus compañeros, que oyeran que no es bueno vivir con maldad en este mundo. Al ratito el hombre volvió a morirse y ya no volvió a resucitar. Había resucitado nada más para cumplir con lo que Dios le había ordenado que contara a sus compañeros.
Por fin se murió... le pusieron su ropa y lo colocaron en su caja, lo velaron durante la noche entera hasta que al día siguiente lo fueron a enterrar.